Quiero ser Joy the Baker. I wanna be Joy the Baker.

Sí, sé que no he cumplido mi promesa (una vez más). No tengo demasiado tiempo libre en el trabajo, el único lugar donde puedo hornear algo de vez en cuando dado que en nuestra casa no tenemos horno. Una desgracia, sí, también sé eso. Pero le estoy intentando poner remedio y ya he estado mirando algunos de sobremesa, aunque con lo grandes que son no creo que termine decantándome por ellos…

Cuando empecé a empaparme de todo este mundo, hará ya dos años largos, tuve la suerte de tomar buenas referencias y toparme con blogs muy, muy buenos. El que más me gustó, me gusta y me gustará por los siglos de los siglos es el de Joy the Baker. Además de tener un estilo maravilloso en la redacción, las fotos que incluye en sus post son increíblemente apetecibles. Además, tiene recetas para todo tipo de gustos, y por eso, creo yo, es tan querida en este mundo tan… ¿particular?

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El caso es que, prácticamente siempre que cocinaba en mi casa, tenía que esperar a que mis padres salieran un par de días porque decían que dejaba el horno hecho una porquería. Un fin de semana, y aprovechando una de sus microsalidas, vi que Alma, de Objetivo: Cupcake Perfecto, había adaptado una de las recetas de Joy a nuestro sistema de medidas… ¡y me animé! Junto con el carrot cake creo que ha sido una de las creaciones que más ha triunfado entre mis familiares y amigos.

El resultado es algo así como una “mega galleta gigantesca de chocolate, plátano y nueces”, y su presencia es la de un simple bizcocho. Pero… ¡error! Su interior guarda un secreto, que no desvelaré y que prefiero que vosotros mismos descubráis por vuestra cuenta, y que quisiera que compartáis conmigo, con nosotros. Tras realizar varias pruebas en las cantidades y utilizar varios tipos de moldes, he llegado a la conclusión de que el que mejor me viene, al menos a mi, es el de 25 cm, aunque tanto Joy como Alma usan una sartén de hierro colado de 20 cm de diámetro.

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Tarta de galleta de chocolate, plátano y nueces. Adaptación de la receta de Joy the Baker y de Alma Obregón.

  • 120g de mantequilla
  • 230g de azúcar moreno
  • 1 huevo
  • 240g de harina
  • Nueces, al gusto.
  • Chocolate, al gusto. Pueden ser chips o tu tableta preferida, troceada.
  • 2 plátanos maduros machacados (si es grande, tan sólo 1 plátano).
  • 3/4 de cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de  pasta de vainilla
Precalentamos el horno a 180º. Mientras tanto,derretimos la mantequilla con cuidado de que no se queme. Una vez esté totalmente derretida, la mezclamos con el azúcar moreno y  con la pasta de vainilla hasta que todo quede bien integrado.  Cuando esta mezcla tome temperatura ambiente incorporamos el huevo, moviendo rápidamente. Dejamos templar e incorporamos el huevo. Después, añadimos el plátano hecho pasta y la canela.
Por otro lado, tendremos la harina tamizada junto al bicarbonato y a la sal. Lo agregamos poco a poco al resto de la masa para que no se formen grumos y continuamos batiendo. Acabamos la mezcla agregando el chocolate y las nueces, para colocarla en el molde y lo horneamos entre 15 y 18 minutos. Para desmoldar, esperamos a que se haya templado un poco tanto el molde como la delicia que está contenida en él.
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Y a modo de adelanto, y sin que sirva de precedente… ¡la siguiente receta será salada!
Mil besos,
Cris

Curso cancelado… ¡desayuno asegurado!

El pasado jueves, en el trabajo, tenía que preparar unos cupcakes. Una docena de ellos eran para un pedido de una hija como regalo para sus padres, que cumplían 50 años casados… ¡nada más y nada menos! El resto estarían destinados a los cursos que impartimos para todos aquellos que quieren adentrarse en este mundillo que tan de moda se ha puesto últimamente.

El caso es que, tras más de UNA HORA rayando zanahorias y con masa para 50 cupcakes preparada, llamó una chica para cancelar su plaza y la de una amiga suya en el curso del día siguiente. Así que tuvimos que cancelar el curso y yo, afanosa, me dediqué a hornear 6 tandas de magdalenas pizpiretas. Con ello aseguré mi desayuno, el de las dueñas de la tienda donde trabajo, el de las asistentes al curso de tartas del sábado y la merienda de nuestro repartidor durante varios días. Incluso cuatro de estas delicias viajaron a Vitoria para ver desde ciertas barriguitas el ascenso a 2ª del Alavés.
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Adapté la receta de Tarta de Zanahoria del libro de Alma Obregón, de Objetivo:Cupcake Perfecto, y probé el Red Velvet (terciopelo rojo) de El Rincón de Bea. ¡Todo el mundo ha quedado encantado con el resultado! Incluso los más escépticos, que fruncen el ceño al oír en la misma frase las palabras “zanahoria” y “tarta”, o los que alucinan cuando se enteran de que el Red Velvet está hecho con una especie de leche cortada, se han rendido a los pies de estas dos delicias en miniatura.

A la hora de hacer cupcakes hay un millón de trucos que podéis encontrar en otros blogs. Yo resumiría todo en dos:

– Nunca, NUNCA uséis cápsulas que no sean de buena calidad. Se pondrán grasientas y se despegarán.

– Nunca, NUNCA disponer la masa en las cápsulas hasta el momento del horneado.

Todo lo demás son, a mi criterio, variantes y pruebas que parten de la misma premisa.

Y sin más dilación, os dejo con las dos recetas triunfadoras de la pasada semana…

Cupcakes de tarta de zanahoria, adaptada de Objetivo, Cupcake Perfecto

– 150 gr de harina.

– 1 cucharadita de bicarbonato.

– 1’5 cucharadita de canela.

– 2 huevos.

– 130 gr de azúcar blanco.

– 125 ml de aceite suave.

– 170 gr de zanahorias rayadas.

– 100 gr de manzana rayada.

– 40 gr de nueves peladas y troceadas.

Lo primero es calentar el horno a 160º con ventilador. Tamizamos, por un lado, los ingredientes secos (harina, canela y bicarbonato) y los reservamos. Se baten los huevos con el azúcar y el aceite hasta que blanquee un poco la mezcla y se quede todo perfectamente integrado. Entonces, agregamos la harina tamizada poco a poco. Cuando la masa está bien formada añadimos la zanahoria y la manzana. Rellenamos las cápsulas, que estarán en una bandeja de horno especial para cupcakes, y horneamos durante unos 24-25 minutos (en el libro del que os hablo se hornean durante 20-22 minutos a 180º pero yo suelo hacerlo a 160º con ventilador durante algo más de tiempo porque así me aseguro de que se queden planitos). Cuando terminemos de hornear, los dejamos enfriar unos minutos en la bandeja y luego los pasamos a una rejilla para que pierdan todo el calor.

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Cupcakes Red Velvet, receta de El Rincón de Bea

– 240 ml de aceite suave.

– 240 ml de buttermilk (leche+una cucharada sopera de vinagre, caliente, hasta que corte).

– 2 huevos XL.

– 2 cucharadas de colorante rojo en pasta (a ser posible Extra Red, de Sugarflair).

– 1 cucharadita de vinagre blanco.

– 1 cucharadita de extracto de vainilla.

– 3/4 de cucharadita de sal.

– 1 cucharadita de bicarbonato sódico.

– 40 gr de cacao en polvo (yo uso Valor).

– 350 gr de harina.

– 250 gr de azúcar blanco.

Precalentamos el horno a 170º. En una bandeja para cupcakes, ponemos las cápsulas de las que hemos hablado antes. Se bate durante un minuto el buttermilk con el aceite, los huevos, el colorante, el vinagre y la vainilla hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.

Por otro lado, tamizamos en un bol la harina con el azúcar, la sal, el bicarbonato sódico y el cacao en polvo. Vamos añadiendo los ingredientes secos en tres veces (esto puede parecer una manía, pero desde que yo lo hago las masas me quedan mucho más esponjosas), no añadiendo la siguiente parte hasta que la anterior esté perfectamente integrado.

Distribuimos la masa de manera uniforme en las cápsulas, llenándolas sólo hasta la mitad de su capacidad o se desbordarán con el horneado. Horneamos durante media hora o hasta que, al insertar un palillo en el cupcake, salga limpio. Dejamos que se enfríen 5 minutos en la bandeja y luego los pasamos a una rejilla para que terminen de perder el calor.

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Fácil, sencillo, rápido y… ¡buenísimo! Para estas dos delicias suelo hacer una crema de queso muy sencilla, con 250 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente, 300 gr de icing sugar o azúcar glass y Philadelphia en cantidades industriales, una media tarrina más o menos. Bato todos los ingredientes con unas varillas eléctricas… ¡a mano es casi imposible! Con una manga pastelera o la ayuda de una espátula los decoro y les doy el puntito que les falta.

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¡A disfrutarlo! Y para el próximo post… que estén atentos los amantes de los plátano…

Mil besos,

Cris

Cookies, para ella. Cookies, for her.

Sí, no he comenzado con buen pie. Han sido dos semanas muy complicadas. Apenas un día después de abrir este espacio me dejaba una de las personas a las que más he podido querer. Por eso, mis primeras líneas de hoy son para ella, que estaría orgullosa de mi hiciera lo que hiciera. Te quiero.

Pensé mucho sobre cuál debería ser la primera receta que debía compartir con vosotros. Entretanto, pasaban los días y, viendo algunas fotos en el ordenador de un viaje que hice a Londres en 2010 con mis amigos de la universidad, tuve algo así como una revelación. El último día de nuestro viaje encontramos una tienda de galletas, franquiciada, llamada Millie’s. Muchos de nosotros compramos una caja de latón con 16 galletas para salvar el souvenir familiar. Y fue un gran, gran acierto.

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“Unas galletas podría ser una buena manera para que Mollycious despegue”. Así de claro lo tuve mientras veía las fotos y así de claro lo comparto con vosotros. Tras probar varias recetas de las encontradas por internet y patentar las mías propias, esta es la fórmula mágica que me ha permitido hacer un producto casi tan bueno como estas galletas de origen escocés.

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Cookies de chocolate blanco o negro 

– 120 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.

– 65 gr de azúcar blanco.

– 115 gr de azúcar moreno.

– 1 huevo.

– 240 gr de harina de trigo.

– 1 pizca de sal.

– 1 pizca de levadura.

– 1 cucharadita de vainilla (en esencia, pasta o azúcar avainillado).

– Chips de chocolate, al gusto.

En un bol, se mezclan los dos tipos de azúcar con la mantequilla blanda. El proceso se simplifica mucho con una batidora o amasadora eléctrica, pero se puede hacer con un cucharón de palo sin ningún problema. Cuando se integra bien, se añade el huevo y volvemos a batir. Agregamos la harina poco a poco, para que se mezclen bien todos los ingredientes y no queden grumos. Cuando la masa esté perfectamente formada, agregamos una pizca de sal, otra de levadura y una cucharadita de vainilla (yo la uso en pasta, de Nielsen Massey, porque además de estar buenísima tiene las pintas negras tan características de la vaina).

Las galletas las hacemos con pequeñas bolas de masa aplastadas con las manos, y en ningún caso debemos dejarlas demasiado finas o en el horneado se quedarán como piedras. Sobre cada galleta ponemos los chips de chocolate del que más nos guste. Los  típicos son el chocolate blanco o el negro, pero se pueden hacer infinitas combinaciones: naranja confitada con chocolate negro, frutos rojos secos con chocolate blanco, plátano y caramelo… Para los amantes del chocolate, doble chocolate (fundir 80 gr de chocolate negro y añadir a la masa, más vuestros chips preferidos) o triple chocolate ( doble chocolate con chips de choco blanco y negro… ¡impresionante!).

El horneado debe ser muy breve. El horno debe estar precalentado a 170ºC y cuando esté listo introduciremos las galletas por no más de 8 o 9 minutos. A primera vista puede parecer que estas cookies están poco hechas, pero al enfriarse endurecen y, lo mejor de todo, estarán crujientes por fuera y blanditas por dentro. Para retirarlas de la bandeja, mejor esperar a que se templen y ayudarnos con una espátula o un cuchillo para que no se desmoronen.

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Ahora tenéis solucionado el desayuno de vuestros fines de semana, porque en menos de media hora tenéis vuestras cookies que, cuando las probéis, os daréis cuenta de que no tienen nada que ver con las vendidas por marcas comerciales en supermercados.

Más, la próxima semana.

Mil besos,

Cris

 

 

Yes, I have not started in a good way. The last two weeks haven’t been easy. Just one day I left this little space open I lost someone who I loved with all my heart. Therefore, my first lines today are for you, because I know that you would be proud of whatever I would be doing. I love you.

I thought a lot about what recipe must be the first one to be shared with you. Meanwhile, days passed, and seeing some pictures of a trip I took to London with my college friends, I hade something as a revelation. Our last day at London we found a cookie store called Millie’s. Some of us bought a tin box filled with 16 cookies for brign them to our families as a souvenir. And it was the greatest success ever!

Then, I thought that cookies could be a good way for starting with Mollycious. I saw it so clear, and I share it with you as clear as I saw it. After trying several recipes from the internet I found my own, and this is the magic recipe that allowed me to do a product as good as this Scottish cookies.

White or black Cookies

– 120 gr unsalted butter, softened.

– 65 gr of white sugar.

– 115 gr of brown sugar.

– 1 egg.

– 240 g of wheat flour.

– 1 pinch of salt.

– 1 pinch of yeast.

– 1 teaspoon vanilla (essence or vanilla sugar paste).

– Chocolate chips.

In a bowl, mix the two types of sugar with the softened butter. The process is greatly simplified with a whisk or electric mixer, but you can do with a wooden spoon too. When integrated well, add the egg and beat again. Add flour gradually to mix all ingredients and smooth. When the dough is perfectly formed, add a pinch of salt, one of yeast and one teaspoon of vanilla (I used it in paste, the Nielsen Massey one, because in addition to being lovely it has the black spots so characteristic of the vanilla).

We have to make small balls of dough and crush them with your hands, and we must never let them too thin or they will stay as stones. On each cookie put chocolate chips as much as you like, this is up to you. Typical are white chocolate or black, but you can make endless combinations: black chocolate with candied orange, dried red fruits with white chocolate, banana and toffee … For lovers of chocolate, double chocolate (melt 80 grams of black chocolate and add to the dough, plus your favorite chips) or triple chocolate (double chocolate with white chocolate chips and black … awesome!).

Baking should be very brief. The oven must be preheated to 170 ° C and when ready introduce cookies for no more than 8 or 9 minutes. At first, it may seem that these cookies are poorly made, but harden on cooling and, best of all, will be crispy on the outside and soft on the inside.

Now, you have solved your weekend’s breakfasts. Because in less than half an hour you have your cookies that when tasted, you will realize that they have nothing to do with comercial brands sold in supermarkets.

More, next week.

A thousand kisses,

Cris

El comienzo. The beginning.

Sí, este es el comienzo de un nuevo camino. He tenido otros blogs, en los que os he contado historias actuales y mi particular visión del día a día y de los temas que han protagonizado las portadas de los periódicos.

Pero ahora es diferente. Desde hace tiempo dedico mis ratos libres al mundo de los fogones, con especial dedicación al mundo dulce. Este será el primer post de, espero, muchos. En ellos compartiré con vosotros todos los pequeños trucos  y las grandes recetas que he ido aprendiendo tras largas horas frente a la ventana del horno.

A fin de cuentas, la vida, para mi, va sobre contar historias, ya se traten de una cosa u de otra. 

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Yes, this is the beginning of a new path. I have had another blogs, in which I used to talk about my day-by-day stories, and those which used to appear at newspapers’ covers.

But now is quite different. For a time I’ve been spending my free time cooking, specially desserts and sweet dishes. This will be my first post of losts, I wish. At them, I will share with you all those little tips and amazing recipes that I have learnt looking through my oven’s window.

By the way, life, for me, is about telling stories, treated in one way or another.